1. No existe una teoría psicoanalítica clara,Prancing Public Prancingino un conjunto de hDating Nakedpótesis mal articPrancinguladas entre sí quei imPornden un acercamiento desde el punto de Porn Public Datings Danci Dating a hipot& deacute;tico deductBlackmailivo.
2. La teoría y el m&eacuPorn Prancing;todo psicoanalítBlackmail Naked Naked DancingcoDancing Datingo permiten un a acercamiento cuantificable pov lo quPrancing Public Prancingel lenguaje logico-matemático es inPornlicable.
3. El material clíni Dating del que supuestamente deber&_iacute;aBlackmail Prancing Public Prancingsurgir la base empírica parPorn Public DatingBlackmailla contrastación de la teor&iacPorn Prancinge;a está contaminBlackmail Naked Naked Dancingdo por la sugestión.
4. Las hipótesis psicoanalíticas no tienen consecuencias observables.
5. El psicoanálisis es inestable pues siempre hay una teoría que explica cualquier situación.
6. Dado que los sintamos, desde el punto de vista psicoanalítico tienen un sentido quiere decirse que entonces, el psicoanálisis trata con significaciones y no con hechos.
7. La profusión de términos teóricos aleja cada vez más al psicoanálisis de la posibilidad de cientificidad.

Pasemos ya a la situación actual.

La polémica que el empirismo y cierto sector del movimiento psicoanalítico mantienen a lo largo de muchos años se fundamenta académicamente en los siguientes aspectos:

1. El psicoanálisis tiene su metodología (setting) distinta de la metodología empírica.
2. El objeto de investigación del empirismo es el mundo objetivo, el objeto de estudio del psicoanálisis es la subjetividad en su dimensión inconsciente.
3. El modelo empírico es el de la causalidad y el psicoanalítico maneja causas y significados.
4. La ciencia de la complejidad es el lugar que corresponde al psicoanálisis.
Estos cuatro aspectos rígidamente mantenidos diferencian e imposibilitan todo tipo de discusión con el sector que mantiene la otra posición:

1. La metodología psicoanalítica no impide el acercamiento empírico.
2. El objeto de investigación psicoanalítico puede y debe ser perfectamente modelado para su investigación empírica.
3. No existe diferencia entre causa y significado.
4. Solo la epistemología empírica puede definir la cientificidad de una teoría.

Como vemos podríamos empezar a reflexionar o polemizar sobre la legitimidad de los dos acercamientos epistemológicos o sobre la legitimidad de esos dos sectores del movimiento psicoanalítico.

En cualquier caso no debemos considerar esta polémica, que es más que una polémica, en términos nacionales o de identidad lingüística, polémica entre el psicoanálisis francés y el psicoanálisis americano, pues a parte de que es una forma de perpetuar un estilo colonial de percibir la realidad además no es cierto, pues hay orientaciones que, desde estos momentos, denominaré subjetivistas y objetivistas en todo el campo psicoanalítico, con independencia de las instituciones internacionales a que se pertenezca.

En tanto el psicoanálisis no es una ciencia positiva ni una ciencia hermenéutica no por ello deja de nutrirse de estas posiciones desarrollando aspectos metodológicos y modelos teóricos que incrementan – en el mejor de los casos – los conocimientos específicos del psicoanálisis. Así, los intentos por incluir el método observacional empírico – sobre todo los trabajos de Daniel Stern, P. Fonagy, en definitiva el Comité de investigación de la IPA establecido en 1990 bajo la dirección de Robert Wallerstein. – como capaces de aportar conocimiento más allá del setting psicoanalítico.

Igualmente las demandas verificacionistas – la obra de A. Grünbaum(3)sería un buen ejemplo - empiezan a imponerse y nos encontramos con trabajos que presentan resultados validados empíricamente así como intentos de verificación de aspectos conceptuales del psicoanálisis. Si estos intentos simplifican o desvirtúan el modelo psicoanalítico es, igualmente, motivo de reflexión y polémica.

Permítanme ustedes recordar brevemente algunos aspectos de la reflexión epistemológica con la intención precisamente de enfatizar la falta de unanimidad – no podría ser de otra manera- que se da en un sector del saber al que ingenuamente acudimos a la espera de un veredicto de legitimidad para nuestra disciplina.

El campo de la epistemología clásica tal y como la entendemos en la actualidad surge de la idea de que la mente es capaz de crear representaciones que reflejen de forma exacta lo que está ahí afuera ; el conocimiento pues, es posible en tanto la mente crea representaciones exactas al mundo exterior. Esta creencia es la que subyace al pensamiento de Locke, Descartes y Kant verdaderos fundadores de la epistemología que denominamos clásica. Pero esta idea básica, centro del proyecto epistemológico no es ya aceptada por muchos autores que consideran que “ hay que abandonar la noción del conocimiento en cuanto representación exacta, que resulta posible gracias a procesos mentales especiales e inteligibles gracias a una teoría general de la representación”. (2)

La solución, sin embargo, no consiste como muchos autores y algunos psicoanalistas proponen, en dar la espalda a la problemática de la elaboración de una teoría de la representación e inclinarse por prescindir de tal problema. R. Rorty (2) nos recuerda que en la filosofía los problemas se plantean pero no se resuelven. De repente un momento histórico convierte un tema en objeto de interés y estudio y lo que venia siendo objeto de reflexión y polémica apasionada desaparece. Santo Tomás de Aquino se pasó gran parte de su vida tratando de demostrar la existencia de Dios por medio de la razón natural. La filosofía de la época continuó durante demasiado tiempo, creemos, dándole vueltas al tema. Luego, sin resolverlo, evidentemente, se abandonó.

Pero creo que no estamos en la misma situación. Seguir demandando pruebas de verificabilidad en el campo de la ciencia sigue siendo prioritario, aunque, y en eso si pondríamos énfasis, la autoridad y la exclusividad del proyecto epistemológico clásico se perdió hace tiempo. (2)